Candidato independiente a la Convención Constitucional

en la Lista: “INDEPENDIENTES Y MOVIMIENTOS SOCIALES DEL APRUEBO”

VOTA YU-38

POR UNA SOCIEDAD DEL BUEN VIVIR

 

POST NEOLIBERAL, PLURINACIONAL, DEMOCRÁTICA, ECOLOGISTA,  FEMINISTA Y EN DONDE LA NIÑEZ SEA RESGUARDADA EN TODOS SUS SENTIDOS.

El proceso constituyente, conquistado en las calles, con lucha y organización, es un evento histórico, sin precedentes en la historia de Chile. Para un país que se había acostumbrado a ser gobernado impunemente por unas élites económicas y empresariales cada vez más abusivas, la rebelión de octubre marcó un antes y un después en el escenario político. El pueblo dijo basta, y no se detendrá hasta construir un Chile digno para la mayoría de la población.

Y es que el Chile actual fue construido a medida de las élites. La Constitución de Jaime Guzmán consagró un marco jurídico-político pensado para amparar el neoliberalismo en sus formas más brutales, y para reducir al mínimo la injerencia del pueblo en la toma de decisiones en nuestro país. Hablamos del Estado subsidiario, de la privatización de los recursos naturales, del plan laboral de José Piñera, de la captura de nuestras previsiones para la especulación, de la mercantilización de los derechos sociales, de la desregulación absoluta del mercado y de tantos otros abusos que la Constitución actual avala y permite.

Durante los años de la transición pactada, los mismos que nos prometieron una alegría que nunca llegó, se ocuparon de administrar y perfeccionar el modelo neoliberal. En lugar de abrir la democracia para que el pueblo pudiera decidir sobre su futuro, profundizaron el legado de la dictadura. En lugar de gobernar para el pueblo, gobernaron para la misma élite. Se enriquecieron robando y saqueando recursos públicos. Se llenaron los bolsillos con mil y un casos de corrupción, cuya magnitud real probablemente aún no conocemos. La Concertación y todos los partidos que la componen representan el tipo de política contra la que el pueblo se levantó el 18 de octubre.

Si hoy tenemos por delante esta oportunidad cierta de tomar la historia en nuestras manos y escribir nuestra propia Constitución, es porque el pueblo lleva años acumulando fuerzas, aprendiendo lentamente por medio de procesos de lucha y organización. La rebelión de octubre es heredera de los movimientos estudiantiles, feministas, sindicales, poblacionales y ciudadanos de las últimas décadas.

Me sumo a una lista que se compone, precisamente, de representantes de esta diversidad de luchas. En ella creemos firmemente que la única forma de obtener una Constitución para el pueblo es poniendo representantes del pueblo en la Convención Constitucional. Y, en virtud de nuestra historia política reciente, creemos que los movimientos sociales son los únicos representantes legítimos del pueblo. Por lo que hemos hecho este esfuerzo de unidad para llevar nuestras fuerzas a la convención constitucional.

Este programa toma como base el programa de la lista es un programa que nace en el  seno de rebelión de octubre y que suma las demandas históricas de nuestros pueblos por igualdad y justicia.  Lo hacemos porque queremos una Constitución firmemente comprometida con los Derechos Humanos. Una Constitución que garantice y promueva la dignidad e igualdad de derechos de todas las personas, desde la infancia hasta la vejez, que resguarde la autonomía sobre nuestros cuerpos e identidades, que asegure la plena igualdad de hombres y mujeres en la vida pública y privada y el pleno disfrute de una vida libre de violencia de Estado, patriarcal, de género, adulto céntrica o de cualquier otro tipo. 

 

Queremos una nueva Constitución que consagre un sistema económico fundado en la colaboración y la solidaridad, que priorice el bien común y el interés social, que permita al Estado realizar toda actividad económica que atienda a estos objetivos, que proteja nuestros recursos naturales para las generaciones presentes y futuras disponiendo de ellos con un enfoque sustentable y respetuoso de la diversidad biológica y cultural de nuestros territorios para el beneficio de todos los habitantes del país, que reconozca a los animales no-humanos como seres sintientes, con intereses propios, sujetos de protección estatal. Una constitución que resguarde la soberanía alimentaria y garantice el acceso universal y equitativo a los recursos hídricos. Una Constitución que ponga al día a nuestro Estado con el desarrollo científico y tecnológico, que potencie la economía circular y nos incorpore a los enormes desafíos del siglo XXI.

Queremos una Constitución para un Estado pacifista, con fuerzas armadas y policiales obedientes al poder civil, sin espacios ni márgenes libres de control y fiscalización, y firmemente ancladas a los objetivos de desarrollo del país; en donde cada ciudadano pueda ingresar a ellas sin ningún tipo de discriminación. Queremos una Constitución que promueva activamente el ejercicio de la soberanía popular, que permita las iniciativas populares de ley y la revocación de mandatos. Una Constitución que impulse la efectiva descentralización, que reconozca e incorpore los procesos democráticos locales, valore y respete la diversidad y pluralidad de nuestros territorios, sus pueblos originarios, el entorno natural y los recursos naturales en un todo armonioso.

Para que estos principios efectivamente sean recogidos por la nueva Constitución, es imprescindible que el pueblo se mantenga atento, en estado de alerta, organizado en torno al proceso constituyente. Para eso, es fundamental que la convención defina mecanismos de funcionamiento que promuevan la participación popular, adaptándose al contexto sanitario en que nos encontramos. Por ello, creemos que la convención, sus secretarías y comisiones, deben funcionar de manera pública, transmitiendo y difundiendo íntegramente las deliberaciones y acuerdos por medio de una plataforma digital idónea, resguardando espacios y tiempos para el debate en los territorios. Las voces e ideas levantadas desde las calles que claman justicia e igualdad, el desarrollo de contenido de los encuentros y cabildos territoriales y de la civilidad, las asambleas barriales, las zonas de sacrificio, pueden y deben permear dicha construcción del país que buscamos.

Nuestro principal interés es que el pueblo sea el verdadero protagonista del proceso constituyente. En este sentido, esta candidatura se compromete, en caso de ser electa, a desempeñar su cargo siguiendo el mandato del pueblo, y con absoluta transparencia. Así, construiremos las instancias y espacios para rendir cuentas de manera periódica en espacios de base en el distrito, para que el pueblo mande.

El cuerpo constituyente debe sesionar de manera pública y abierta, nada hay que esconder, todo debe ser transparente. En ello el compromiso es ser garantes ante la ciudadanía de que construyamos una Constitución en lenguaje sencillo y cercano para todos y todas, sin letra chica y alejada de las prácticas que tanto han dañado a nuestro país.

 La corrupción es un cáncer para la institucionalidad del país, por eso proponemos que los delitos de esta naturaleza sean castigos con cárcel y no con clases de ética. Así mismo, creemos firmemente que las autoridades políticas no deben tener familiares trabajando en el aparato del Estado, el fin al nepotismo es una necesidad para la nueva democracia que queremos construir.

Nos parece fundamental, que se equipare la responsabilidad penal juvenil, con el derecho a elegir a sus representantes, por ello, creemos que los jóvenes de nuestro país debiesen tener derecho a voto a partir de los 16 años.

Es relevante poner a la niñez y a los/as adolescentes en un Estatus Preferencial, finalmente son ellos y ellas los que recibirán el país que buscamos construir.

Buscaremos romper con la discriminación a quienes viven en nuestra tierra y a quienes siendo chilenos viven fuera del país,  los derechos ciudadanos deben ser para todos y todas sin exclusión.

 

El derecho a la movilidad en la vía pública debe consagrarse, son miles las víctimas que deja la violencia vial, tanto en peatones, ciclistas y conductores responsables.

 La cultura y las artes en todas sus expresiones incluida la cultura que nace desde la calle y los barrios,  la educación cívica y medioambiental, en derechos humanos desde un pensamiento crítico y con voluntad de aportar al desarrollo integral de todos los ciudadanos debe transformarse en un compromiso de Estado.

Toda la institucionalidad del país debe ser accesible para todos los ciudadanos, los altos cargos han sido privilegios para algunos históricamente, valorar los conocimientos, la experiencia y la probidad para acceder a ellos como única condición, ningún impedimento socioeconómico. Todo ciudadano en sus méritos tiene el legítimo derecho a  aportar a este país como lo estime y lo respalden sus méritos. 

Busco un país en que las personas, las especies y la naturaleza se desarrollen en armonía, en donde el lucro no se imponga por sobre la vida en todos sus aspectos, en donde se ponga límites reales y eficaces la depredación, la explotación de los recursos privilegiando la acumulación de riquezas por sobre nuestro entorno natural y la vida.

Reivindico la elaboración de propuesta desarrollada por el mundo social, la salud física, mental y espiritual, la educación, las pensiones, la vivienda, el acceso a la justicia, la tolerancia, la integración, la inclusión, el desarrollo urbano, y todo aquello que implique injusticias y desigualdades tan claramente reflejadas en ese ¡basta! que ha recorrido todo el país. En ello buscaré siempre la opinión de quienes directamente vivencian la sensación de no ser escuchados; en mi tendrán escucha y compromiso real en mis opiniones y acciones.

Vivimos un momento histórico, he tomado una posición centrada en la historia que he vivido y conocido, situada en este presente complejo que nos muestra una luz de esperanza para mirar el futuro con la disposición de co-construir con todos y todas el país bueno y justo que necesitamos hoy y que heredaremos a las futuras generaciones.

El dolor de quienes han perdido a su gente, de las víctimas,  de quienes fueron violentados, perseguidos y encarcelados me llama a reconocer en ellos y principalmente los jóvenes estudiantes que despertaron a nuestro país, me interpela constantemente, no me bastará con ello y buscaré junto a otros la justicia, la verdad y la reparación para que nunca más nuestras demandas sean respondidas con violencia estatal.

Finalmente todo programa requiere actitud para defenderlo, me declaro incorruptible al poder “político” y económico, libre para actuar en coherencia con lo que sostengo, abierto a escuchar argumentos y lleno de convicciones construidas desde la realidad de quienes no tenemos nada más que perder y mucho que aportar, ha llegado el tiempo de que la soberanía popular se pronuncie, el 11 de abril te invito a votar conociendo a tus opciones, a regular su quehacer, a ser propositivo ante las ideas y crítico ante la presión de quienes no quieren cambiar a nuestro país. 

 

Dispuesto a revisar lo que haya revisar en el marco de mi trabajo constituyente, no hay Ley que pueda más que la voluntad soberana del pueblo.

“Todos/as somos uno/a, y hay suficiente”

Tenemos una tierra maravillosa, en la que convivimos con las demás especies, tenemos los recursos naturales, tenemos pueblos que buscan desarrollarse a plenitud, esa responsabilidad es la que está en juego para la sociedad que queremos construir.  La vida en todos sus sentidos debe tener un estatus constitucional. Seré coherente en ello y si así no fuese, ustedes tienen el legítimo derecho a demandármelo.

 

Manuel Valencia Chacón

10.266.044-7

Candidato a la Convención Constitucional por el Distrito 8

“INDEPENDIENTES Y MOVIMIENTOS SOCIALES DEL APRUEBO”

VOTA YU-38